¿El lenguaje se aprende? ¿Nacemos con él? ¿Sale de forma espontánea? ¿Hay límites temporales para aprenderlo? ¿Pensamos porque hablamos o hablamos porque pensamos?
Estas preguntas han sido siempre un foco de debate para todos los lingüistas. Se han producido una gran variedad de teorías y experimentos que han intentado explicar el nacimiento, el funcionamiento y las facultades del lenguaje. Gracias a ciertos casos de niños a los que en sus primeros años de infancia les ha faltado el lenguaje, se han podido hacer diversos avances en el estudio de la lengua. Al igual que con determinadas pruebas e se han realizado con nuestra especie más cercana, los simios.
En los casos en los que están basados esta reflexión serán los ya estudiados en conjunto de Víctor, el niño salvaje, Genie, la niña aislada del mundo exterior y Kanzi, el macho bonobo de los estudios de la primatóloga Sue Savage-Rumbaugh.
¿Qué tienen en común los tres qué les ha complicado el lenguaje?
Son sujetos que fuera estado fuera de toda comunicación con los humanos, no han sentido la necesidad de hablar, porque no han sentido la necesidad de comunicarse con personas que sí poseen la capacidad del habla.
Pero, en el caso de Víctor y Genie, ¿son retrasados por no hablar? Hay teorías que enlazan el pensamiento con el lenguaje; argumentan que si no hay lenguaje no se podrá desarrollar el pensamiento. Pero, por otro lado, se argumenta que el lenguaje sirve como instrumento para la comunicación, con unas bases establecidas arbitrariamente; se atribuye a un objeto una palabra que se convierte en el símbolo para designar a ese objeto. La palabra “silla” designa al objeto silla. Pero también existen otros sistemas de comunicación, que incluso son menos arbitrarios que el lenguaje; cuando indicamos una dirección la señalamos con el dedo, cuando un niño tiene hambre se comunica con el llanto, cuando nos sentimos muy cansados suspiramos, cuando un niño ve un pájaro dice “pio-pio” y le entendemos…
Está claro que el desarrollo del lenguaje no se produce por causa divina; es primordial el papel de factor social, pues una persona en sociedad experimenta la necesidad de comunicarse. Pero, ¿cómo empieza? Puede que tenga mucho que ver el innatismo de las personas (Noam Chomsky); que el hombre tenga predisposición lingüística gracias a su evolución. Pero también es posible que se haya ido formando un sistema más complejo a partir de la comunicación con onomatopeyas, es la “teoría guau-guau”. En todo caso, Genie y Víctor nunca han interactuado en sociedad, que es una de las razones por las cuales no hayan sentido el impulso de tener que comunicarse antes.
¿Podrán comunicarse ahora? Según la Hipótesis del Periodo Crítico, propuesta por Penfield y Roberts y más tarde por Lenneberg, el hombre tiene un margen establecido en el que puede aprender el lenguaje, si ese periodo se sobrepasa es mucho más complicado e insatisfactorio comenzar a hablar. Este periodo se mueve entre la infancia y la pubertad, que se supone la edad idónea para interiorizar el lenguaje. Esta teoría es una de las más empleadas para explicar la dificultad y la ausencia del lenguaje del niño salvaje y la niña apartada de la sociedad. Pese a que no está muy claro y es debatido que tal periodo crítico exista.
Aparte del período crítico es importante tener en cuenta que, en el caso de Genie, el haber pasado por una experiencia traumática, es un gran impedimento para el desarrollo del habla. Y en el caso de Víctor, es relevante que quizá su problema pueda deberse a una inconveniencia física, pues el chico tiene una cicatriz en la garganta y si el aparato fonador está estropeado el habla es imposible.
Quizá, uno de las evidencias que nos hace pensar que los niños e incluso Kanzi no son retrasados es que los tres, aunque no son capaces de expresarlo con palabras, experimentan el “desplazamiento”; recuerdan el pasado. Víctor se mira por la ventana al bosque tomando su vaso de agua, Genie recuerda algunas circunstancias y sonidos de su terrible infancia y Kanzi incluso se pone triste al mirar la selva desde una ventana.
Otro problema que les afecta para poder a aprender a hablar es que no poseen una gramática, lo que hace que sea difícil razonar. Tienen que aprender relacionando símbolos; dibujos con palabras, objetos con letras… siempre con refuerzo y repetición. En el caso de Kanzi, hay un momento que quiere expresarse y lo hace con una tiza realizando ciertos dibujos en el suelo, que luego los especialistas atribuyen con unas formas concretas que le habían enseñado. O Víctor, cuando quiere tomar leche, es capaz de llevarse las letras de la palabra leche y formarla en la mesa demandando esta bebida.
Para concluir, podemos destacar que el lenguaje es algo que se desarrolla en la sociedad, que sirve para poder desarrollar pensamientos, tiene la capacidad de desplazamiento, es arbitrario y simbólico y depende tanto de condiciones físicas como de la necesidad, curiosidad, las emociones… Y que en los tres casos que hemos estudiado parece corroborarse ciertas teorías o se experimentan características del lenguaje muy difíciles de comprobar en sujetos sociales.
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